Manifestaciones a cara cubierta


-Crónica Irene Sánchez-

Francia prohíbe desde el día 11 de este mes de abril la utilización en espacios públicos del velo integral musulmán, hecho que ha encrespado a la población árabe, que ve cómo esta ley  atenta contra sus libertades.

Entra en vigor la ley que prevé multas de 150 euros para las personas que cubran su rostro, que incluye el burka y el niqab musulmanes, dos de las prendas que restringen más la identificación de la mujer, puesto que cubren la mayor parte del cuerpo.
Los gendarmes podrán multar a las susodichas que se revelen contra esta normativa, pero no podrán proceder a descubrir su cara.

Como era de esperar, gran parte de la población musulmana que vive en el país galo, decidió, el mismo día de la instauración de la ley, salir a las calles para protestar por esta ley que no les deja profesar su religión y sus costumbres al cien por cien.

Las mujeres musulmanas, más sumisas y apegadas al hombre en su cultura, fueron las que se lanzaron a las calles para alzar sus voces, revelándose contra la problemática ley impulsada hace un año por el Gobierno conservador de Francois Fillon y apoyada por el presidente Nicolás Sarkozy.

La manifestación, convocada por la asociación “No toques mi Constitución”, estaba formada por un grupo de militantes y tres mujeres que, sin miedo a las represalias policiales y judiciales, salieron dos con sus niqab; la tercera acudió a la misma vestida con el hiyab (prenda que ¿aún? no está prohibida en la Francia contemporánea).

La asociación ha creado un fondo común de un millón de euros para pagar las posibles multas de mujeres que se nieguen a quitarse el velo integral, y muchas de ellas han manifestado que pagarán las multas que sean necesarias (pese a riesgo de arruinarse).

La provocación musulmana a las normas establecidas en la vieja Galia no se quedó en la simple de detención de tres mujeres “revolucionarias”; Al Qaeda amenazó constantemente en los últimos meses con asesinar a los rehenes franceses en el Sahel africano si la ley se aprobaba y con posibles atentados en la capital.

Según datos del Ministerio del Interior, el número de personas entre los 65 millones de franceses que cubren sus rostros detrás de velos que dejan sólo una ranura para los ojos (niqab) o que se cubren de pies a cabeza dejando apenas un tejido de red delante de los ojos (burka) no son más de 2.000.

Y cuando el gobierno galo tenía en mente la implantación de esta ley, muchos se aferraban en una simple necesidad de reconocimiento facial, no en una posible “Islamofobia” para argumentar el por qué de esta prohibición.
Pero, si esta explicación es así, ¿por qué sólo han salido a las calles mujeres musulmanas con velo, y no cualquier otro ciudadano, no sé, francés?

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