Eman Al-Obeidi: Símbolo del desafío a Gadafi


Eman Al-Obeidi, mujer libia violada por los secuaces de Gadafi

Sábado, 26 de Marzo

Un grupo de periodistas internacionales desayunan en el Hotel Rixos en Trípoli, la capital libia, a la que se han desplazado para cubrir el conflicto. De pronto, una mujer irrumpe en el comedor, desesperada, al grito de “Ellos dicen que todos somos libios, que somos un pueblo, pero mirad lo que me ha hecho Gadafi” y “Mirad lo que me han hecho, mirad mi cara, mirad mi espalda”.

Ella es Eman Al-Obeidi, abogada y natural de Bengasi, fuerte de las tropas rebeldes que en estos días avanzan hacia Sirte. Muestra ante los sorprendidos periodistas las heridas, arañazos y cicatrices que pueblan su rostro, espalda y extremidades, y cuenta, visiblemente alterada, cómo hombres fieles al dictador Gadafi, la secuestraron, violaron y sometieron a todo tipo de humillaciones. Todo comenzó 2 días antes, cuando la abogada se disponía a cruzar un puesto de control en Trípoli. Allí, al observar que Al-Obeidi procedía de Bengasi, fue ilegalmente detenida y atada en una sucia habitación, donde durante los dos días que duró su cautiverio fue violada por 15 soldados de Gadafi, quienes además le orinaron encima, le obligaron a tumbarse sobre sus heces, insultaron e incluso sodomizaron con un fusil de asalto Kalashnikov. Durante estas torturas, Eman no estaba sola, si no que asegura que había más mujeres en la misma situación que ella, incluyendo una menor de 16 años, que fue quien ayudó a Al-Obeidi a escapar, desatando sus manos y pies.

Sin embargo, el relato de la joven no dura demasiado, ya que enseguida las fuerzas de seguridad del hotel comienzan a increparla e insultarla, uno de los camareros la amenaza con un cuchillo y un policía libio vestido de paisano saca su pistola y la amenaza con ella. La prensa internacional allí reunida defiende a su inesperada testigo y, durante el tumulto, varios periodistas resultan heridos y a uno de ellos le destrozan la cámara, inutilizando todo el material que contenía. Finalmente, la seguridad del Hotel consigue arrastrar a la abogada al exterior, “para llevarla al hospital” según ellos, para llevarla a la cárcel según Al-Obeidi quien gritaba “Yo no tengo miedo a nada. Voy a ser encerrada inmediatamente después de esto” mientras la expulsaban del recinto.

Desde ese momento, nada se supo de Eman Al-Obeidi. El vídeo de su entrada en el hotel corría como la pólvora en internet y en los medios de comunicación extranjeros, mientras, desde el gobierno libio, su portavoz Moussa Ibrahim trata de restarle valor a las declaraciones de la abogada, afirmando que se trata de una enferma mental, para despues asegurar que sus palabras carecían de valor, insinuando que Al-Obeidi era una prostituta alcohólica y que en el momento en el que irrumpió en el Hotel Rixos estaba borracha. No obstante, trató de dar una falsa imagen de apertura y libertad al exterior, afirmando que Eman Al-Obeidi ya había sido liberada tras llevarla a un hospital donde confirmaron su violación, y que cuatro hombres están siendo investigados por estas acusaciones, entre ellos un hijo de un importante mandatario de Gadafi.

En cambio, la versión de los familiares de la detenida fue muy distinta, ya que la madre de Al-Obeidi ha declarado en varias ocasiones que su hija estuvo tres días retenida y que voces cercanas al gobierno le ofrecieron “una casa nueva, un montón de dinero y todo lo que quisiera” si su hija cambiaba sus declaraciones, algo a lo que Al-Obeidi se negó en rotundo, afirmando en una entrevista telefónica a Libia TV que prefería “ morir antes que cambiar mis palabras”.

La denuncia de esta abogada ha conmocionado tanto a libia como a la sociedad internacional que aun tiene muy presente el caso de la periodista Lara Logan, quien fue tambien fue sexualmente agredida durante las celebraciones en la plaza Tahrir de Egipto tras la salida de Mubarak, y desde distintas redes sociales como Twitter o Facebook se ha producido una importante movilización, con grupos como “Free Eman Al-Obeidi” o hashtags como #WeAllAreEmanAlObeidi.

Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional califican el caso Al-Obeidi como especialmente “preocupante” ya que las autoridades libias “no dudaron” en recurrir a la mano dura para sacarla del hotel, a pesar de la presencia de representantes de medios internacionales de comunicación, pero, sobre todo, el hecho de que Al-Obeidi haya sido detenida injustificadamente en otras dos ocasiones desde el momento de sus declaraciones y que las autoridades del país hayan presentado cargos criminales contra la abogada, ya que según el portavoz libio “es un grave delito acusar a alguien de un crimen sexual”, por lo que Amnistía Internacional ha advertido a las autoridades libias que tienen la obligación de investigar “a fondo” el caso de Eman Al-Obeidi.

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