El temor vuelve a brotar en Jerusalén

-Crónica: Rebeca Ortiz-

El ataque del terrorismo islámico vuelve a aparecer el pasado 23 de marzo, en uno de los puntos más céntricos y concurridos de la ciudad de Jerusalén, donde los ataques terroristas se habían calmado desde 2008.

El atentado se produjo pocas horas después de que dos cohetes Grad impactaran en la ciudad de Beer Sheva, a 40 km de Gaza, y otro cayera cerca de Ashdod, cerca del territorio palestino.

Era la hora punta, exactamente las 15 de la tarde, cuando tuvo lugar el atentado. Gente saliendo de las oficinas y multitud de personas reunidas en el cercano mercado Majane Yehuda; un lugar céntrico y cercano a la estación central de ómnibus de Jerusalén. Esta era la imagen que podemos hacernos del momento crítico. Todo estaba pensado para el ataque, en un ambiente muy típico de los que ya sabemos que se suelen servir los grupos terroristas.

Todo surgió de manera muy rápida y, gracias a un quiosquero que se percató de la presencia de una bolsa de equipaje en el suelo, las secuelas no fueron las peores que se podrían haber esperado. Su reacción fueron los gritos y la alarma a los civiles que por allí andaban para advertirles de la posible, y más tarde comprobada, tragedia. Segundos más tarde de percatarse de aquel bolso, tuvo lugar la explosión.

En un abrir y cerrar de ojos, el pánico estaba infundado en la ciudad y el tránsito de coches de policía y ambulancias yendo y viniendo era lo que más se veía en la zona. Cuerpos ensangrentados, un hombre corriendo con las piernas ardiendo y muchos voluntarios de la organización religiosa Zaka, que cooperaban con su ayuda humanitaria a aquellos que habían sufrido el atentado, como ya han hecho en muchos otros atentados terroristas a los que están tristemente acostumbrados. El atentado finalmente sólo logró cobrarse una muerte, la de una mujer y más de 30 heridos.

Pocas horas después de que ocurriese el atentado, el viceprimer ministro, Eli Yshai, del partido religioso Shas, que advirtió sobre los “varios frentes con los que Israel tiene que lidiar”, apareció en el lugar de los hechos. Además analizó la situación en la que se encontraban: “Hace poco fue el atentado terrorista en Itamar, en el Sur continúan cayendo numerosos cohetes y misiles y ahora esto. Estamos lidiando con varios frentes y tendremos que analizar la situación, tomar decisiones y actuar”, dijo Yshai.

Llegada la noche de este día gris, la población aun se preguntaba si había sido un atentado terrorista o un incidente eventual. El miedo ya se había apoderado de ellos, por lo que, en parte, los terroristas consiguieron uno de los objetivos que siempre tienen presentes, llevar el miedo y el temor allá donde van. Estos ciudadanos temen volver a la dura situación que ya se vivió años atrás, en la que la pregunta más cotizada cada día era, no si iba a haber un atentado, sino ¿dónde será la explosión hoy? Pero después de este día creo que, muchos de ellos, empezarán a preguntárselo de nuevo cada día.

 Una jornada dura, desde luego, en la que la escala de violencia se presenta como imparable en el ámbito internacional y en el Magreb.

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