Un burka por ¿obligación?

tipos de velo

Los que profesan la religión que sigue los dictámenes del Corán defienden el carácter religioso del velo femenino, ya sea parcial o integral.
Los europeos laicos, que se encuentran fuera de cualquier compendio religioso abogan por una prohibición total del uso de esta prenda, alegando el carácter discriminatorio del mismo hacia la mujer.

¿Es la fe la que mueve, promueve y profesa el uso y seguimiento de esta indumentaria?

Existe una gran dicotomía entre Occidentales y el mundo árabe en cuanto a la visión. Para muchos europeos o norteamericanos, el uso de esta prenda no va más allá de un simple pañuelo que impide el reconocimiento de la mujer; para los musulmanes, va mucho más allá.

De lo que comúnmente –y erróneamente- nosotros denominamos “burka” por lo general, hay toda una gama de prendas islámicas y de formas de colocarse el pañuelo.

“¡Oh Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran sus vestidos. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas.
Alá es siempre indulgente, el misericordioso”
(Corán 33,59).

El Corán, como la Biblia para los católicos, alienta a las mujeres a proteger y esconder su belleza, sensualidad y sexualidad con el único fin de no poder “levantar pasiones” sobre el resto de los hombres (que no sean sus cónyuges).

Según muchos historiadores y seguidores de la cultura y religión musulmana, apuntan el origen de esta práctica a Mahoma, Profeta, que la estableció para sus propias mujeres (obligado al ver que las mismas flirteaban con aquellos que venían a verle).
Aunque si bien es cierto, es necesario destacar que, en aquella época, primaban las “musfirat” o mujeres descubiertas.
A partir de este hecho, se habría impuesto como norma general para el resto de las mujeres de los creyentes (como versa la cita expuesta antes).

Hace sólo cuarenta años habitaba en El Cairo la mayor comunidad musulmana en la que la mayoría de las mujeres no llevaba velo. Ahora, gracias al auge del islamismo, éstas se han convertido en minoría.
Europa, núcleo de la democracia, continente de la igualdad, tiene como objeto el veto al uso de los velos integrales, como el burka o el niqab.

Nuestro país, España, es uno de los más tolerantes en cuanto al uso del mismo y a la restricción de él en espacios públicos; el velo (en todas sus variantes) está permitido en el ámbito público.
Nuestro país se alza como estandarte de la política de igualdad, al tratarse de una nación aconfesional en la que los símbolos religiosos están permitidos.

Bélgica es uno de los países europeos más prohibitivos en esta práctica; tanto es así que la Comisión del Interior del Parlamento aprobó la prohibición completa del burka en la vía pública (tanto calles, como caminos, parques, terrenos deportivos y edificios de dominio público).

Como cita una de las leyes, en Italia “está prohibido encontrarse en lugares públicos con el rostro del todo o parcialmente cubierto mediante el uso de cualquier medio que haga difícil el reconocimiento de la persona”.
También Italia persigue la eliminación del uso del burka y niqab (los dos tipos de velo que más cubren el cuerpo de la mujer musulmana).

Francia es otra de las naciones que se encuentran más reacias al velo musulmán.
Tal es el grado de rechazo, que existe una ley elaborada por Sarkozy que prohíbe llevar cualquier prenda que cubra el rosto y que entrará en vigor en abril.
Incluso, se ha creado una campaña de concienciación (tanto para los franceses que no van a ver más el velo en lugares públicos, como para las musulmanas que deberán dejarlo en casa). Así, la iniciativa incluye más de 100.000 carteles con el eslogan “La República se vive a rostro descubierto” y alrededor de 400.000 pasquines sobre la nueva norma.

Aunque muchos se han apresurado en bautizarla como “Ley Antiburka”, oficialmente no está orientada hacia la negación del velo integral, que utilizan cerca de 2.000 mujeres en Francia. Se han encargado de explicar que la ley no tiene un rechazo religioso, aunque las palabras del líder francés “Quiero decirlo solemnemente: el burka no es bienvenido en Francia”, podrían diferir.

Al igual que nuestro país, otros como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos son más laxos y, por ejemplo, en el colegio, dejan la elección del uso a los padres y directores de los centros.

De esta libertad de elección en los centros, podemos recordar el caso de la adolescente Najwa Malha, residente en Pozuelo, que renunció a su escolarización por poder llevar el “hiyab”.
El instituto al que acude (IES Camilo José Cela, en la localidad madrileña) ha decidido separarla del resto de los alumnos hasta que su actitud no cese.

La menor creó un gran revuelo, abriendo un debate en España, en la comunidad educativa y en la opinión pública.
¿Por qué en algunos colegios está permitido y en otros no? Esta es la pregunta y la duda que le surgen a muchas organizaciones del sector árabe, que no queda resuelta debido al vacío existente en nuestra legislación al respecto.
Ahora el Ejecutivo trabaja en una Ley de Libertad Religiosa para antes del verano.

¿Tradición o represión?

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